El libro de Isaías

miércoles, noviembre 01, 2006

Puesto de Combate, la revista joven

Por estos días, circula el No. 69 de la revista literaria (“La revista de la imaginación”) Puesto de Combate, que su director, el narrador Milcíades Arévalo, quiso –sin poderlo, por ahora- dedicar al tema erótico (como todo 69). Con foto del poeta Raúl Gómez Jattin en portada, sus 40 páginas incluyen poemas, cuentos o comentarios críticos de: Walt Whitman, Jorge Teillier, Raquel Jodorowsky, Orlando Sierra, Luis Roberto Mercado, Jaime Fernández Molano, Henry Posada, Uriel Giraldo, Juan Carlos Acevedo, Juan Manuel Roca, Matilde Espinosa, Luz Helena Cordero (ella escribe sobre la poesía de Raúl Gómez), Winston Morales (escribe sobre Fernando Vallejo), Heider Rojas, Hernán Fonseca, Leonel Ramírez, Luz Macías y Augusto Jaramillo. Y al lado de la bandera, en la contracarátula, aparece esta nota editorial que me pidió su director:
“Anda la revista Puesto de Combate por sus 35 años de corajuda vida sin dar un pie atrás, ni, tampoco, jamás, un traspiés. Su director, el cuentista y novelista Milcíades Arévalo, ha dedicado más de la mitad de su vida a darle vía libre a la producción literaria de los escritores del país y del mundo, sobre todo a la de aquellos que apenas han acabado de comenzar el largo e incierto camino de la creación literaria. Ha sido afortunado en su elección, además, porque cada vez que ha levantado la bandera de partida para alguien que ha llegado con sus manuscritos a su escritorio, con los años se ha demostrado que el director de la revista no estaba equivocado.
El abrirle las puertas a los escritores de cada nueva generación, con la generosidad suya, siempre ha estado acompañado, además, de su tutoría y criterios de selección. No ha sido darle el semáforo en verde a la irresponsabilidad del nuevo autor, o a confirmarla en aquellos que siguen sin enmendar sus culpas. La revista, que en algunas ocasiones ha convocado concursos de cuento y poesía, con jurados a prueba de señalamientos, ha combinado, también, con prudencia y con mucha claridad, a jóvenes autores con viejos lobos de mar de la literatura, a los primeros para premiarles la calidad conseguida a tan temprana edad y para que no piensen que todas las puertas se cerraron en el país de las marrullas y para que persistan en el viaje sin regreso de la literatura, y a los segundos para rendirles los homenajes ganados en vida y en muerte, para que sigan en las retinas de los jóvenes y para que la historia cultural del país –a veces tan neblinosa- no se agote en el mar de entuertos políticos, sociales y económicos, que asedian al país, sin que ningún medio de carácter literario, permanezca activo las 24 horas del día, como sí sucede en otros lugares del mundo.
Con 35 años de trabajo, Puesto de Combate permite ver ya un desarrollo de la poesía y la narrativa colombianas, fenómeno que no se podría constatar con las revistas que claudicaron, o con los medios escritos que, por razones predecibles, dejaron de publicar cuento y poesía en sus páginas, anulando la posibilidad del desarrollo de los mismos (a ese nivel) e impidiendo el seguimiento que suele darse por esas rutas en otras partes del mundo.
Como las revistas literarias, que nacen y mueren con rara espontaneidad en Colombia, con excepciones milagrosas y honrosas como Puesto de Combate, también nuestros concursos literarios –irrisorios si se comparan con los de España, Argentina o México- han caído en desuso, no tienen ni permanencia, ni horizontes claros, no resisten los escenarios de las polémicas abiertas y sanas, y los pocos que subsisten se han llenado de condiciones notariales y leguleyas –con excepciones, también, admirables, como el de la Bienal de Novela “José Eustasio Rivera”, de Neiva- que no animan a la participación y sí asustan a los posibles escritores jóvenes colombianos.
La narrativa, la poesía, el teatro, el ensayo, las artes visuales, y sus autores, han tenido en estos 35 años el apoyo de la revista más juvenil de Colombia. Allí nacieron algunos mitos de su literatura, y los seguiremos creando con la terquedad y la tenacidad de su director (milciadesarevalo@hotmail.com)".

1 Comments:

At 5:59 p. m., Blogger Oscar Fandiño said...

Doctor Isaías Peña, le comento que soy Óscar Hernando Fandiño Pinilla, actualmente trabajo en la Contraloría de Cundinamarca en la oficina de comunicaciones. Estoy realizando un reportaje sobre el magistrado Carlos Medellín Forero, personaje que fue contralor de este departamento. La nota será publicada en un boletín interno de la Entidad. Por lo tanto le pido a usted, en principio, el favor de colaborarme en el aporte de una bibliografía sobre él y si es posible más adelante una entrevista sobre la vida vida de él.

Agradezco su colaboración

Un cordial saludo,

Óscar Hernando Fandiño Pinilla
Profesional
Comunicaciones
Contraloría de Cundinamarca

 

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