El libro de Isaías

lunes, julio 28, 2008

Con Auguste Guinnard, en la Patagonia


Ahora que Tamara, mi hija mayor, ha viajado, de nuevo, a Australia, a la ciudad de Adelaide, me he acordado de un libro que con ella compramos en “el fin del mundo”, como se le dice al puerto de Ushuaia, al sur de la Tierra del Fuego. Es la historia de un viajero francés, Auguste Guinnard, metido en la Patagonia a mediados del siglo XIX. El libro, Tres años entre los patagones, que el editor subtituló como “Apasionado relato de un francés cautivo en la Patagonia (1856-1859)”, es impresionate, y a seis meses de haberlo leído no se me le sale de la cabeza.
Y uno no sabe a quién admirar más, si al francés o a los indígenas patagones o pamapas –poyuches, puelches, mamuelches, chauches, tehuelches-. Al primero, porque aunque esclavo, siempre se adaptó y admiró, en medio de sus penuarias, a los indios. “Tenía yo en 1855 sólo 23 años, muy poca experiencia, alguna ambición y, sobre todo, amor por los viajes”, dice Ginanard en sus memorias, que luego complementó en Francia, después de su fuga. Y a los indios que él describe y narra con tantos detalles padecidos o gozados por él mismo. Aún no llegaba el exterminio al que fueron sometidos y su cultura se aireaba en medio de los ventisqueros fríos de la Patagonia alta.
En 22 capítulos y apenas 160 páginas, Guinnard cuenta su viaje forzado con los indios, su entrada por Buenos Aires y su huída por la cordillera que limita con Chile; su vida al lado de los caballos y su aprendizaje íntimo de una cultura que lo veía a él como un ser inteligente a pesar de ser cristiano (cosa que él pensaba también de los indios).
Inolvidables muchos de sus pasajes, entre ellos aquel que recuerda cómo los indios en las sombras de la noche, luego de oir los susurros de la tierra o sus avisos invisibles, decidían levantar toldas y salir en estampida con viejos y niños y todos sus enseres, huyendo como locos del destino nómada que les esperaba en cada estadía. Porque, en el fondo, toda esta historia de Guinnard sólo arroja fantasmas que cruzaron las pampas heladas del sur del continente americano.

4 Comments:

At 10:24 a. m., Blogger gatubella said...

Isaias: Como estas? Hace algun tiempo tome con ud. un taller. leimos un cuento de terror, que si mal no recuerdo se llamaba "la gallina ciega" . la gallina degollada lo conozco de Quiroga, ese no es. La trama es sobre un hombre que entra en un castilo, no puede salir y muere de un ataque cardiaco. La descripcio de como el hombre trata de salir del castillo y no puede encotrar la salida es impresionante. espero me pueda ayudar al respecto.
Le agradezco de antemano,
Cecilia

 
At 11:47 p. m., Blogger Isaías Peña Gutiérrez said...

Cecilia,
no recuerdo el cuento, no se si ese sea elnombre del cuento, pero repasando los textos podríamos averiguarlo. Doblin, Bierce, no se.

 
At 7:37 p. m., Anonymous Anónimo said...

El Libro de Guinnard es francamente extraordinario, he leido dos versiones del mismo una antigua que contiene la totalidad de su relato incluso el cruce de los Andes y la estadia en Chile, donde el hombre pasara las de Cain y otra versión mas abreviada del mismo pero con una serie de grabados muy buenos.
Confieso que no se donde habla Guinnard de su admiración hacia los indios, en realidad los detesta, con la salvedad de Calfucurá a quien considera un hombre superior en relación al resto de los aborigenes, pero por lo demas los considera crueles y salvajes,avaros y holgazanes, los llama muchas veces como barbaros o bandidos del desierto.
Es de hacer resaltar que la misma opinión tiene de los peones nativos chilenos con los que tuvo que trabajar en un campo en dicho pais, los consideraba indios iguales a los que lo habian mantenido en cautividad durante tres años.
Por su parte dice que el amo que tenia cuando se encontraba cautivo, pues los indios lo habian esclavizado, lo consideraba lo mismo que a un perro o a cualquier animal y solo despues de mucho tiempo le daria una manta para cubrirse del frio pues se encontraba absolutamente desnudo. Asi paso de amo en amo hasta que fue a dar a los toldos de calfucurá donde este cacique lo utilizó como escribiente y le dispenso un trato relativamente bueno.Finalmente retornó a Francia donde debieron pasar muchhos años para reponerse psiquicamente de aquella aventura.
Ricardo

 
At 1:29 a. m., Anonymous libro said...

guaaa!! me ha encantado espero que os guste el mio

 

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